viernes, 30 de diciembre de 2011

Tercera y Cuarta creencia irracional


Tercera creencia irracional

<< La felicidad, mi felicidad, no depende de mí; está condicionada por el comportamiento de otros; depende de circunstancias externas, y nosotros no podemos controlarlas de ninguna manera>>.

Hay personas para quienes su felicidad siempre depende de algo diverso a ellos mismos. Creen que son las circunstancias y los demás quienes pueden darles o quitarles la felicidad; son como árboles que miran desde fuera la fuente, y se secan sin hacer nada por alcanzar con sus raíces el agua cercana. Es frecuente oírles decir que serían felices << si no fuera por…>; a continuación, cada uno añade una condición sin la cual su felicidad es imposible de conseguir en este momento. Han dejado la llave de la felicidad en manos de otros y se entristecen día a día sin saber cómo recuperarla.

Una persona inteligente comprende muy bien que la felicidad, o infelicidad, depende en gran parte de las exigencias que formulamos internamente frente a personas y circunstancias: << Sin esta persona, en estas circunstancias, no puedo vivir>>, decimos con frecuencia. Lo externo ayuda, pero soy yo quien decide cómo me siento en cada momento; yo puedo decidir sentirme feliz, aunque no sean las circunstancias más positivas. Mi modo de percibir determina mi cenestesia interior. Cuando te decidas a ser libre y a buscar dentro de ti la felicidad, te darás cuenta de lo poco que necesitas para caminar contento. ¡Eres tú quien decide cómo te sientes!


Cuarta creencia irracional

<< No me es posible contrarrestar la influencia de mi pasado. Los acontecimientos y experiencias de mi vida pasada me han marcado definitivamente, y no puedo eludirlas>>.

Es un poco exagerada esta creencia, ¿verdad? Si fuera así, dejaríamos de ser libres, y no podríamos responsabilizarnos de nuestros comportamientos. Sin embargo, muchas veces vivimos así, atados a un condicionante que juzgamos imposible de superar: <<Es mi carácter, mi modo de ser>>… decimos; <<así es como me educaron>>. Es verdad que mis experiencias pasadas han dejado en mí las huellas de unas creencias. En cierto modo, somos hijos de un pasado. Pero yo puedo comprender mis creencias, darme cuenta de ellas, de su contenido irracional, y, mediante mi razón, puedo cambiarlas por otras creencias más realistas, más positivas. No es fácil, pero debo intentarlo. Soy capaz de comprender mi pasado, de darme cuenta de las voces internas que me condicionan, y puedo reaccionar de modo diverso; puedo aprender a revaluar los acontecimientos.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Sólo Semillas


En una lejana ciudad de Oriente, un turista que vagaba sin rumbo entre los comercios abarrotados de mercancías exóticas encontró una tienda con un rótulo extraño en el frontispicio de la puerta: << Tienda de la felicidad>>. El curioso turista sintió una leve conmoción en todo su cuerpo. <<¿Que es esto?>>, se preguntó extrañado. Desenfundó su máquina fotográfica y se decidió a entrar en aquel comercio. Todo era extraño para él; detrás de los mostradores aparecían unos ángeles esperando que alguien se acercara a ellos demandando sus servicios. Un poco asustado se dirigió a uno de ellos y le preguntó con la voz entrecortada por el miedo: << ¿Qué es lo que venden ustedes aquí? >>. << Aquí, señor se vende todo cuento pueda estar relacionado con la felicidad de la persona>>. No esperaba aquella respuesta. Él iba buscando modelos nuevos de ordenadores, algún vestido de seda para su señora…, y se encontraba con lo que no había pensado. <<Ah –dijo un tanto ansioso-, quiero comprar una tonelada de amor entre los hombres, el fin de todas las guerras, un bidón de comprensión entre los esposos y entre las familias de todos los pueblos…>>. Parecía que nunca terminara su pedido. El ángel le interrumpió moviendo suavemente sus manos y le dijo: <<Perdone usted, señor; quizás no me he explicado bien. Aquí no vendemos “frutos” de la felicidad; sólo vendemos “semillas”; pero, si sabe usted sembrarlas y cultivarlas acertadamente, muy pronto obtendrás momentos intensos de felicidad>>

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La experiencia que pone en camino del camino


Pero un día – apenas si sabemos cómo- el agua se nos enturbia y la corriente de la vida se oscurece. Has vivido intensamente; casi no te has dado cuento de lo rápido que ha pasado el tiempo. Durante un período largo de tu vida te has entregado a tu trabajo, a tu profesión, a tu familia…;  creías que todo iba bien. Has orientado tus comportamientos de acuerdo con los principios de tu religión, de tu cultura, de tu educación…, en conformidad con los que otros te habían enseñado y tú creías que era bueno. Has vivido sin más, sin tenerte en cuenta a ti apenas. Y – casi de pronto- descubres que no eres feliz; que nada de lo que ahora has vivido te ha dado la felicidad. Se vienen abajo muchas creencias; no sabes del todo por qué, pero comprendes que no eres feliz; y descubres con claridad que la felicidad es precisamente lo único que verdaderamente importa. El que se casa, se casa para ser feliz; y también busca la felicidad el que determina no casarse.

Un grupo de investigadores del comportamiento humano estaban muy interesados en el resultado de un experimento. En una amplia caja de cristal transparente habían introducido siete cilindros de metal, huecos, todos juntos, ordenadamente. En el cilindro número <<cinco>>  escondieron un pedazo de queso, y soltaron dentro de la caja un ratón. El ratón olió el queso, y, sin dudar, se dirigió al cilindro número cinco y se comió el queso. Al día siguiente repitieron la misma operación; de nuevo colocaron el queso en el mismo cilindro, en el quinto. Después de varios días repitiendo la misma operación, los científicos estaban casi convencidos de que el ratón ya tenía la costumbre de buscar el queso en el cilindro número cinco; posiblemente el ratón creería que el queso había que buscarlo siempre en aquel cilindro; eso era lo que ellos le habían enseñado; esta vez lo colocaron en el cilindro número <<siete>>. Soltaron una vez más el ratón dentro de la caja de cristal, como todos los días anteriores, a la misma hora. El ratón olió en una dirección y en otra, y, sin dudar, se dirigió directamente al cilindro donde realmente estaba el queso.

Llevas muchos años buscando la felicidad, allí, donde otros te han dicho que puedes encontrarla; has sido fiel a unas creencias, a un comportamiento que otros te han enseñado como el camino cierto que tu debes seguir para conseguir la felicidad. Realmente, ¿has logrado comer el queso? La pregunta clave – cuando se ha recorrido un período importante de la vida- es esta: ¿He encontrado la felicidad? Si llegas a la conclusión de que no eres feliz, no creas que todo está perdido;  pero sí nos importa mucho descubrir el porqué de nuestra tristeza.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Primera y segunda creencia irracional.


Primera creencia irracional: <<He de ser querido y apreciado prácticamente por todos; pero, especialmente, por aquellos que son más significativos para mí, los de mi propia familia>>
Es una exigencia irracional, porque no está en tus manos conseguir ese objetivo. Haces depender tu felicidad y tu bienestar de una condición que no depende de ti; no puedes exigir a otro que te ame. Cuando te dedicas ansiosamente a conseguir el amor de los demás – aunque sean los de tu propia casa-; tú mismo te condicionas, pierdes la dirección de tu comportamiento y frecuentemente te haces daño.
Puedes ser amable; está muy bien que te alegres cuando los demás te aman; pero te equivocas cuando condicionas tu felicidad al amor de los demás. Puedes ser feliz siempre;  ¿quién te lo impide? Una cosa sí es verdad: no lograrás la felicidad si, al menos, no te amas tú a ti mismo.

Segunda creencia irracional: << He de ser perfecto, sumamente competente; tengo que cosechar éxitos y ser el primero, o de los mejores, para que pueda aceptar mi valor personal intrínseco. He de tener el convencimiento de que merezco lo que se me da  y que nada se me regala>>
Un hombre que vive así, midiéndose constantemente, permanece asustado ante cualquier posibilidad de fracaso; no goza con lo que hace y se convierte en una persona ansiosa. Su gran pregunta es qué piensan los demás de él. Si actúas así, fácilmente caerás en una enfermedad, en el estrés. La depresión puede ser, a veces, una salida falsa de una situación que no puede sostenerse indefinidamente. Cada coche tiene su velocidad de crucero, y cada cantor tiene una determinada escala en su garganta; cuando se quiere esforzar demasiado la voz, antes o después, el cantor queda afónico y el motor del coche se calienta. Nunca alcanzarás la perfección, ni siquiera en una sola faceta de tu vida. ¿Quién es realmente perfecto?
El hombre que actúa razonablemente –sanamente- no se mide a sí mismo por sus éxitos sociales. Sabe que tiene un valor personal indiscutible; es único, tiene una misión que da sentido a su vida; trabaja no para conseguir metas imposibles, sino porque para él, el trabajo es la expresión de la vida que siente dentro. El árbol no produce su fruto con el afán de superar estadísticas de producción, sino al impulso de la savia que le invade y que se expresa cada año en una nueva cosecha. El hombre no es Dios, el que todo lo tiene, el que nada necesita; somos seres necesitados y abrimos nuestras manos pidiendo y recibiendo agradecidos. Aprender a dar y recibir es una lección que debes integrar en tu vida si quieres vivir serenamente tu condición de hombre o de mujer.

La Terapia Emotiva Racional


La Terapia Emotiva Racional (T.E.R)

Albert Ellis, un psicólogo norteamericano nacido en el año 1913, insiste una y otra vez en la necesidad de descubrir, no sólo nuestros sentimientos, sino también el trasfondo que hay en nosotros. Cada uno tiene unas creencias determinadas de cómo es la realidad que nos rodea, de cómo es él, cómo son los demás, la vida, el mundo, Dios. Miramos y reaccionamos desde estos presupuestos. Estos parámetros de conducta constituyen la personalidad, lo que cada uno cree ser. A la frase que ya hemos repetido varias veces: <<Si las comprendes, las cosas son como son…>>, habría que añadirle inmediatamente: <<Pero nunca son enteramente como yo las veo>>.

Ellis da un paso más que puede ayudarte a clarificar tus comportamientos y conseguir una vida más feliz. Nuestra visión es el resultado de los primeros años de nuestra infancia. Más que los hechos que nos han sucedido, importa la reacción afectiva que tuvimos ante esos hechos. Cuando se repiten, o se viven intensamente, se van troquelando en nuestro cerebro unas máximas,  o  creencias, que terminan por condicionar el modo de relacionarnos. La realidad deja de ser un dato objetivo, algo que está ahí fuera, y construimos nuestro propio mundo. <<Soy>> lo que pienso que soy; y los demás <<son>> también el resultado de mis propias creencias. Epicteto decía: <<El hombre no se aliena por hechos externos, sino por la idea que se hace de ellos>>
Las experiencias que han condicionado nuestra personalidad las expresamos en máximas internas que se constituyen en un vademécum particular que rigen nuestra vida y condicionan nuestra visión. Terminamos viendo la realidad desde nuestras creencias, y así surgen los diversos sentimientos y comportamientos.

Las creencias son necesarias; no podríamos relacionarnos sin ellas. Las creencias dan seguridad, nos dicen quiénes son los demás, y quién soy yo , qué puedo esperar de la vida, como tengo que comportarme para triunfar y ser feliz, cómo debo reaccionar… Son los puntos cardinales que nos ayudan a orientarnos en nuestra travesía por la vida. Es imposible vivir sin creencias, pero –este es el punto esencial del pensamiento de Ellis-hay creencias que son irracionales, absurdas, que debilitan nuestro ser, y entorpecen nuestros  movimientos; hay creencias que nos hacen daño. Sin embargo, insiste Ellis, el hombre es un ser capaz de actuar irracionalmente. El animal actúa por instinto, desde la sabiduría escrita en sus entrañas; sólo el hombre actúa desde sus creencias. Hay creencias irracionales que no pueden superar un análisis sereno, pero que han quedado interiorizadas en nosotros y terminan por condicionar nuestros comportamientos. <<Las frases y máximas que frecuentemente nos decimos a nosotros mismos son, prácticamente o llegan a serlo nuestros pensamientos y nuestras emociones>>
Si quieres reaccionar sanamente ante las diversas circunstancias de la vida, es esencial que tomes conciencia de tus creencias irracionales. A este saneamiento interior algunos autores lo llaman una terapia de la visión.  Hay creencias que se expresan en frases que suenan muy bien; tienen la entonación y la comisión de una máxima cargada de sabiduría, pero que no tienen consistencia alguna ante el más ligero análisis.

Aquí tienes algunas de esas máximas que frecuentemente escuchamos en boca de los demás y que nosotros mismos vivimos sin que ni siquiera nos demos cuenta: <<Para  no meterse en líos, más vale mantener la boca cerrada>>, <<uno no puede decir lo que realmente piensa y siente>>; <<no debo enfadarme con nadie; sólo conmigo mismo>>… Si las miras atentamente, son frases absurdas que terminan por destruirte. Antes o después, esas máximas te van llevando a un callejón sin salida: tu vida se apaga como un fuego que poco a poco pierde sus llamas, o reaccionas por fin neuróticamente.

Siempre que tienes una emoción negativa, detrás de ella hay una creencia errónea, un gusano oculto que terminará por corroer la raíz de tu existencia.
Albert Ellis se atrevió a concretar en once enunciados las creencias irracionales más frecuentes que suelen estar ocultas detrás de nuestras reacciones negativas. Cuando esas creencias están marcadas a fuego, y condicionan excesivamente nuestra vida, nos convertimos en personas emotivas, más o menos psicológicamente perturbadas. Detrás de la ansiedad, o de una hostilidad desproporcionada, es fácil encontrar una creencia irracional que debemos superar.

Once creencias irracionales
Estas son las principales creencias irracionales que, según Ellis, se esconden detrás de muchos comportamientos neuróticos. Atrévete a mirarlas despacio: analízalas. Posiblemente, ninguna te condicionará a ti con la intensidad con que las describe Ellis. Él habla de personas realmente neuróticas, enfermas; pero, ¿quién no tiene en alguna parte de su personalidad un comportamiento parecido?
También la sociedad troquela frases que terminan por convertirse en un vademécum colectivo. Cuando las creencias colectivas son irracionales, la sociedad produce seres enfermos. Algunas mujeres han llegado a creer que si no consiguen los cánones de belleza corporal marcados por los pontífices de la estética, no pueden vivir pacíficamente en sus cuerpos. Para muchas de ellas, estos cánones son irracionales, imposibles; así entran en una dinámica que puede terminar en una neurosis. Tampoco los hombres tenemos la necesidad de superar una y otra vez las exigencias que nos marca la sociedad para sentirnos seguros ante su examen riguroso.
Detrás del enunciado de cada creencia irracional propuesta por Ellis, haré unas breves sugerencias que te ayuden a comprender su engaño. El enunciado no coincide con las palabras que utilizó Ellis, pero sí creo que expresan su pensamiento.

domingo, 5 de junio de 2011

Las frases que me marcaron

“¿No los odias?, esos silencios incómodos. ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenarlos?. Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio” (Pulp Fiction)

“Alguien tiene que morir para que todas las demás personas verdaderamente apreciemos el significado de la vida”. (Las horas)

“Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma” (Todo sobre mi madre)

Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón, y cuando te hable… levántate y ve donde él te lleve. (Donde el corazón te lleve)

Y se dió cuenta de que la vida no era eso, la vida es caer y levantarse, y volverse a caer y volver a levantarse; la vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes, y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace pues no te abrazas y punto, y no pasa nada

En cuanto a mí, sigo creyendo en el paraíso. Sin embargo ahora sé que no se trata de ningún lugar concreto. Lo importante no es a donde vas, sino cómo te sientes en el momento en que llegas a formar parte de algo. Y si encuentras ese momento, es para siempre. (La playa)

¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro. (Matrix)

A todos nos gusta pensar que tenemos cierto control sobre nuestras vidas, y muchas veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos al mando. Pero entonces pasa algo que nos recuerda que el mundo funciona con sus propias reglas, y no con las nuestras. Que sólo estamos de paso.

“A veces cuando algo sucede, pensamos que no debería haber ocurrido así. Por eso sentimos, cuando muere un ser querido, cuando perdemos unas elecciones, cuando sufrimos cualquier derrota, que todo ha terminado. Y no es verdad. Ése es el principio siempre. Porque la grandeza se alcanza, no cuando todo va bien, sino cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes un gran tropiezo, cuando te decepcionan, cuando la tristeza te invade. Porque solamente estando en lo más profundo del valle, puede saberse lo magnífico que es estar en la cima de una montaña”. (Nixon)

Es como en las grades historias, las verdaderamente importantes; siempre estaban llenas de oscuridad y peligro, y algunas veces uno no quería saber el final, porque, como podía ser un final feliz, como podía el mundo volver a ser como era cuando tanto mal había ocurrido; pero al final es una cosa pasajera, esta sombra, hasta la oscuridad debe pasar; llegará un nuevo día, y cuando el sol brille, brillará con mas claridad; esas eran las historias que recordabas que significaban algo, aún cuando eras muy pequeño para saber por qué… pero creo que sí entiendo, ahora lo se, la gente en esas historias tubo muchas oportunidades de volver atrás, pero no lo hacía, seguía adelante, porque estaba aferrandose a algo… a que existe la bondad en este mundo… y que vale la pena luchar por ella”. (El señor de los anillos)

A veces hay que cometer errores para averiguar como acertar.
…Los errores duelen pero son el único modo de averiguar quien eres. (Anatomía de Grey)

Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste.
¿Cueles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan donde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez. (Anatomía de Grey)

¿Un sueño? Algo que ocurre durante la noche, mezcla de deseos y miedos. O también se entiende como una meta, una ilusión, algo que imaginamos y por lo que luchamos. Al fin y al cabo, los dos tipos de sueño se entrelazan, pueden ser reales: Para los dos, sólo hace falta despertar

¿Dónde irán los sueños que no se cumplen? (Piedras)

¿Y que es la vida sino la persecucion de un sueño? (Vanilla Sky)

La magia de librar batallas más allá de lo humanamente soportable se basa en lo mágico que resulta arriesgarlo todo por un sueño que nadie más puede ver excepto tú. (Million Dollar Baby)

Esta noche, les mostraré cómo preparar los sueños. La gente cree que es un proceso muy fácil, pero es un poco más complicado que eso. Como ven, la clave es la combinación delicada de ingredientes complejos: Primero, ponemos pensamientos al azar. Luego, añadimos una pizca de reminiscencias del día, mezcladas con algunos recuerdos del pasado. Amor, amistades, relaciones y todas esas palabras con canciones que oyeron durante el día, cosas que vieron y también algo personal. Y nos ponemos a revolver..
(La ciencia del sueño)

En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío.(La Lengua de las mariposas)

El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.

Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños, y te enseñaré a un hombre feliz.                      (El club de los poetas muertos)

Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo. Si tienes un sueño, vé a por él. La gente que no lo consiguió te dirá que no lo lograrás, pero si tienes un sueño, persíguelo, y punto
(En busca de la felicidad)

-Tú tenías razón Phil. Los sueños son para los novatos
-No no no no no, chico. Lo que es de novatos es rendirse. Yo he vuelto porque no me rindo contigo. Yo apuesto con tu destino (Hércules)

—No, idiota. Está enamorada.
—Pero si no la conozco.
—Claro que la conoces. Desde siempre, en tus sueños

Si Amélie prefería vivir en sus sueños y seguir siendo una chica introvertida, estaba en su derecho, ya que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable
(Amelie)

La vida supera en imaginación a nuestros propios sueños. (1492:la conquista del Paraíso)

No es este el relato de unos años impresionantes, es un trozo de dos vidas tomado en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho, con identidades,… y conjunciones de sueños. ¿Fue nuestra vision demasiado estrecha, demasiado parcial, demasiado apresurada? ¿Fueron nuestras conclusiones demasiado rigidas? Tal vez…Pero ese vagar sin rumbo por nuestra mayuscula America me ha cambiado mas de lo que crei. Yo, ya no soy yo. Por lo menos no soy el mismo yo interior. (Diarios de Motocicleta)

Cuando la vida te ofrece un sueño qe supera ampliamente cualquiera de tus expectativas no es razonable lamentarse de su conclusión (Eclipse)

Recoged las rosas mientras podáis, largos son los días de vino y rosas, de un nebuloso sueño, surge nuestro sendero. Y se pierde en otro sueño. (Días de vino y rosas)

Abandonamos nuestros sueños por miedo a poder fracasar, o lo que es peor, por miedo a poder triunfar  (Descubriendo a Forester)

¿Conoce ese espacio entre un sueño y la vigilia? ¿Ese lugar en el que aún recuerdas los sueños? Allí es donde siempre te amaré, Peter Pan. Y allí es donde esperaré tu regreso. (Hook)

- Frank: ¿Porqué no?… Si puedes hablar… pero, ¿eliges no hacerlo?. ¿Es Nietzsche? . No hablas por Friedich Nietzsche… ¿Cuado empezaste con el voto de silencio?
- Padre: Hace 9 meses. Yo creo que demuestra una disciplina tremenda. Dwayne tiene una meta, un sueño. No podrá ser mi sueño, ni el tuyo tampoco, pero va tras él con gran convición y concentración en búsqueda de un realización personal. (Little Mis Sunshine)

Abandonar las esperanzas, comprometer los propios sueños, es como ponerse un sombrero gris. (Maridos y Mujeres)

Sin sueños no se puede vivir.

Pero todas las drogas del mundo no cambiarán que tu vida es un sueño y que estás empezando a despertar… (Mi vida sin mi)

—No sé nada de Dios.
—Quizá Él sólo sea un sueño nuestro, y nosotros uno Suyo. (EL imperio del SOl)

Seguirán viniendo y seguirán muriendo, porque la historia ha demostrado que no hay muro capaz de contener los sueños (14 kilómetros)

Dicen que los sueños sólo son reales mientras duran. ¿Puedes decir lo mismo de la vida?

Lo mejor es perseguir cosas imposibles. Luego, cuando ya no lo haces, la vida no tiene sentido.

Dijo Platón que los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.

Tenemos esperanzas y sueños pero creemos que nada nos ocurrirá de especial como en las películas y cuando suceden esperas que sea algo diferente…más real. (La playa)

A veces lo que esperas es peor si lo comparas con lo inesperado. La razón por la que nos aferramos a nuestras esperanzas es que lo que esperamos es lo que nos mantiene vivos, en pié, esperando. Esperar es sólo el comienzo, lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas. (Anatomía de Grey)

Los viejos sueños eran buenos sueños, no se cumplieron. Pero me alegro de haberlos tenido. (Los puentes de Madison)

Las fantasías tienen que ser poco realistas, porque en el momento, en el instante en que consigues lo que buscabas, ya no lo quieres, no puedes quererlo,; para que el deseo pueda seguir existiendo necesita que sus objetos estén permanentemente ausentes, no es eso lo que deseas, sino la fantasía de eso, osea que el deseo sustenta fantasías utópicas. A eso se refiere Pascal cuando dice que solo somos verdaderamente felices cuando soñamos con la futura felicidad y también al decir la cacería es más dulce que lo cazado o , ten cuidado con lo deseas, no por conseguirlo, sino pq estas condenado a no quererlo en cuanto lo consigas; así que la lección de LACAN es que vivir de acorde con tus deseos no te hará feliz; ser enteramente humano significa esforzarte por vivir de acuerdo con ideas e ideales y no evaluar tu vida por lo que hayas obtenido en cuanto a tus deseos, sino por aquellos breves momentos de integridad, compasión, racionalidad, incluso de abnegación; por que ala larga, la única manera de evaluar la relevancia de nuestra vida, es valorar la vida de otros.
(La vida de David Gale)

Cuando una persona te atrae, sólo significa que tu subconsciente es atraído por su subconsciente ... Subconscientemente. Y lo que llamamos destino, sólo son dos neurosis que hacen buena pareja.
(Algo para recordar)

jueves, 2 de junio de 2011

¿Qué es realmente la felicidad?

Orenid y Roma eran dos hermanas muy distintas...Orenid no tenía sentimientos, solo se interesaba por ella misma y sus posesiones. En su cuarto guardaba un gran cajón lleno de joyas y monedas de oro, en cambio, su hermana Roma tenía un pequeño cajón con un par de libros y un frasco de colonia.
Un día, el duende de la felicidad se presentó en la habitación de Orenid y le dijo:
-Señorita, ¿qué es lo que guarda en ese cajón?
Ella le respondió:
-Mi felicidad.
El duende continuó:
-¿Qué es para tí la felicidad?
La joven contestó:
-Aquello con lo que se compra todo lo que uno desea.
Y el duende se marchó.
Otro día, el duende de la felicidad volvió pero fue al cuarto de Roma y le dijo:
-Señorita, ¿qué es lo que guarda en ese cajón?
Ella le respondió:
-Mi felicidad.
Entonces el duende continuó:
-¿Qué es para tí la felicidad?
Ella le contestó:
-Todo aquello que uno desea y no se puede comprar.
Y el duende sonrió.

Así que la felicidad depende de lo que cada persona guarda en su corazón...Y tú, ¿qué guardas en tu corazón?