lunes, 19 de diciembre de 2011

La Terapia Emotiva Racional


La Terapia Emotiva Racional (T.E.R)

Albert Ellis, un psicólogo norteamericano nacido en el año 1913, insiste una y otra vez en la necesidad de descubrir, no sólo nuestros sentimientos, sino también el trasfondo que hay en nosotros. Cada uno tiene unas creencias determinadas de cómo es la realidad que nos rodea, de cómo es él, cómo son los demás, la vida, el mundo, Dios. Miramos y reaccionamos desde estos presupuestos. Estos parámetros de conducta constituyen la personalidad, lo que cada uno cree ser. A la frase que ya hemos repetido varias veces: <<Si las comprendes, las cosas son como son…>>, habría que añadirle inmediatamente: <<Pero nunca son enteramente como yo las veo>>.

Ellis da un paso más que puede ayudarte a clarificar tus comportamientos y conseguir una vida más feliz. Nuestra visión es el resultado de los primeros años de nuestra infancia. Más que los hechos que nos han sucedido, importa la reacción afectiva que tuvimos ante esos hechos. Cuando se repiten, o se viven intensamente, se van troquelando en nuestro cerebro unas máximas,  o  creencias, que terminan por condicionar el modo de relacionarnos. La realidad deja de ser un dato objetivo, algo que está ahí fuera, y construimos nuestro propio mundo. <<Soy>> lo que pienso que soy; y los demás <<son>> también el resultado de mis propias creencias. Epicteto decía: <<El hombre no se aliena por hechos externos, sino por la idea que se hace de ellos>>
Las experiencias que han condicionado nuestra personalidad las expresamos en máximas internas que se constituyen en un vademécum particular que rigen nuestra vida y condicionan nuestra visión. Terminamos viendo la realidad desde nuestras creencias, y así surgen los diversos sentimientos y comportamientos.

Las creencias son necesarias; no podríamos relacionarnos sin ellas. Las creencias dan seguridad, nos dicen quiénes son los demás, y quién soy yo , qué puedo esperar de la vida, como tengo que comportarme para triunfar y ser feliz, cómo debo reaccionar… Son los puntos cardinales que nos ayudan a orientarnos en nuestra travesía por la vida. Es imposible vivir sin creencias, pero –este es el punto esencial del pensamiento de Ellis-hay creencias que son irracionales, absurdas, que debilitan nuestro ser, y entorpecen nuestros  movimientos; hay creencias que nos hacen daño. Sin embargo, insiste Ellis, el hombre es un ser capaz de actuar irracionalmente. El animal actúa por instinto, desde la sabiduría escrita en sus entrañas; sólo el hombre actúa desde sus creencias. Hay creencias irracionales que no pueden superar un análisis sereno, pero que han quedado interiorizadas en nosotros y terminan por condicionar nuestros comportamientos. <<Las frases y máximas que frecuentemente nos decimos a nosotros mismos son, prácticamente o llegan a serlo nuestros pensamientos y nuestras emociones>>
Si quieres reaccionar sanamente ante las diversas circunstancias de la vida, es esencial que tomes conciencia de tus creencias irracionales. A este saneamiento interior algunos autores lo llaman una terapia de la visión.  Hay creencias que se expresan en frases que suenan muy bien; tienen la entonación y la comisión de una máxima cargada de sabiduría, pero que no tienen consistencia alguna ante el más ligero análisis.

Aquí tienes algunas de esas máximas que frecuentemente escuchamos en boca de los demás y que nosotros mismos vivimos sin que ni siquiera nos demos cuenta: <<Para  no meterse en líos, más vale mantener la boca cerrada>>, <<uno no puede decir lo que realmente piensa y siente>>; <<no debo enfadarme con nadie; sólo conmigo mismo>>… Si las miras atentamente, son frases absurdas que terminan por destruirte. Antes o después, esas máximas te van llevando a un callejón sin salida: tu vida se apaga como un fuego que poco a poco pierde sus llamas, o reaccionas por fin neuróticamente.

Siempre que tienes una emoción negativa, detrás de ella hay una creencia errónea, un gusano oculto que terminará por corroer la raíz de tu existencia.
Albert Ellis se atrevió a concretar en once enunciados las creencias irracionales más frecuentes que suelen estar ocultas detrás de nuestras reacciones negativas. Cuando esas creencias están marcadas a fuego, y condicionan excesivamente nuestra vida, nos convertimos en personas emotivas, más o menos psicológicamente perturbadas. Detrás de la ansiedad, o de una hostilidad desproporcionada, es fácil encontrar una creencia irracional que debemos superar.

Once creencias irracionales
Estas son las principales creencias irracionales que, según Ellis, se esconden detrás de muchos comportamientos neuróticos. Atrévete a mirarlas despacio: analízalas. Posiblemente, ninguna te condicionará a ti con la intensidad con que las describe Ellis. Él habla de personas realmente neuróticas, enfermas; pero, ¿quién no tiene en alguna parte de su personalidad un comportamiento parecido?
También la sociedad troquela frases que terminan por convertirse en un vademécum colectivo. Cuando las creencias colectivas son irracionales, la sociedad produce seres enfermos. Algunas mujeres han llegado a creer que si no consiguen los cánones de belleza corporal marcados por los pontífices de la estética, no pueden vivir pacíficamente en sus cuerpos. Para muchas de ellas, estos cánones son irracionales, imposibles; así entran en una dinámica que puede terminar en una neurosis. Tampoco los hombres tenemos la necesidad de superar una y otra vez las exigencias que nos marca la sociedad para sentirnos seguros ante su examen riguroso.
Detrás del enunciado de cada creencia irracional propuesta por Ellis, haré unas breves sugerencias que te ayuden a comprender su engaño. El enunciado no coincide con las palabras que utilizó Ellis, pero sí creo que expresan su pensamiento.

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