Pero un
día – apenas si sabemos cómo- el agua se nos enturbia y la corriente de la vida
se oscurece. Has vivido intensamente; casi no te has dado cuento de lo rápido
que ha pasado el tiempo. Durante un período largo de tu vida te has entregado a
tu trabajo, a tu profesión, a tu familia…;
creías que todo iba bien. Has orientado tus comportamientos de acuerdo
con los principios de tu religión, de tu cultura, de tu educación…, en
conformidad con los que otros te habían enseñado y tú creías que era bueno. Has
vivido sin más, sin tenerte en cuenta a ti apenas. Y – casi de pronto-
descubres que no eres feliz; que nada de lo que ahora has vivido te ha dado la
felicidad. Se vienen abajo muchas creencias; no sabes del todo por qué, pero
comprendes que no eres feliz; y descubres con claridad que la felicidad es
precisamente lo único que verdaderamente importa. El que se casa, se casa para
ser feliz; y también busca la felicidad el que determina no casarse.
Un
grupo de investigadores del comportamiento humano estaban muy interesados en el
resultado de un experimento. En una amplia caja de cristal transparente habían
introducido siete cilindros de metal, huecos, todos juntos, ordenadamente. En
el cilindro número <<cinco>>
escondieron un pedazo de queso, y soltaron dentro de la caja un ratón.
El ratón olió el queso, y, sin dudar, se dirigió al cilindro número cinco y se
comió el queso. Al día siguiente repitieron la misma operación; de nuevo
colocaron el queso en el mismo cilindro, en el quinto. Después de varios días
repitiendo la misma operación, los científicos estaban casi convencidos de que
el ratón ya tenía la costumbre de buscar el queso en el cilindro número cinco;
posiblemente el ratón creería que el queso había que buscarlo siempre en aquel
cilindro; eso era lo que ellos le habían enseñado; esta vez lo colocaron en el
cilindro número <<siete>>. Soltaron una vez más el ratón dentro de
la caja de cristal, como todos los días anteriores, a la misma hora. El ratón
olió en una dirección y en otra, y, sin dudar, se dirigió directamente al
cilindro donde realmente estaba el queso.
Llevas
muchos años buscando la felicidad, allí, donde otros te han dicho que puedes
encontrarla; has sido fiel a unas creencias, a un comportamiento que otros te
han enseñado como el camino cierto que tu debes seguir para conseguir la
felicidad. Realmente, ¿has logrado comer el queso? La pregunta clave – cuando se
ha recorrido un período importante de la vida- es esta: ¿He encontrado la
felicidad? Si llegas a la conclusión de que no eres feliz, no creas que todo
está perdido; pero sí nos importa mucho
descubrir el porqué de nuestra tristeza.
Enhorabuena por tu blog. Espero seguir leyéndote, sea cual sea tu motivación.
ResponderEliminarUn saludo!