miércoles, 21 de diciembre de 2011

La experiencia que pone en camino del camino


Pero un día – apenas si sabemos cómo- el agua se nos enturbia y la corriente de la vida se oscurece. Has vivido intensamente; casi no te has dado cuento de lo rápido que ha pasado el tiempo. Durante un período largo de tu vida te has entregado a tu trabajo, a tu profesión, a tu familia…;  creías que todo iba bien. Has orientado tus comportamientos de acuerdo con los principios de tu religión, de tu cultura, de tu educación…, en conformidad con los que otros te habían enseñado y tú creías que era bueno. Has vivido sin más, sin tenerte en cuenta a ti apenas. Y – casi de pronto- descubres que no eres feliz; que nada de lo que ahora has vivido te ha dado la felicidad. Se vienen abajo muchas creencias; no sabes del todo por qué, pero comprendes que no eres feliz; y descubres con claridad que la felicidad es precisamente lo único que verdaderamente importa. El que se casa, se casa para ser feliz; y también busca la felicidad el que determina no casarse.

Un grupo de investigadores del comportamiento humano estaban muy interesados en el resultado de un experimento. En una amplia caja de cristal transparente habían introducido siete cilindros de metal, huecos, todos juntos, ordenadamente. En el cilindro número <<cinco>>  escondieron un pedazo de queso, y soltaron dentro de la caja un ratón. El ratón olió el queso, y, sin dudar, se dirigió al cilindro número cinco y se comió el queso. Al día siguiente repitieron la misma operación; de nuevo colocaron el queso en el mismo cilindro, en el quinto. Después de varios días repitiendo la misma operación, los científicos estaban casi convencidos de que el ratón ya tenía la costumbre de buscar el queso en el cilindro número cinco; posiblemente el ratón creería que el queso había que buscarlo siempre en aquel cilindro; eso era lo que ellos le habían enseñado; esta vez lo colocaron en el cilindro número <<siete>>. Soltaron una vez más el ratón dentro de la caja de cristal, como todos los días anteriores, a la misma hora. El ratón olió en una dirección y en otra, y, sin dudar, se dirigió directamente al cilindro donde realmente estaba el queso.

Llevas muchos años buscando la felicidad, allí, donde otros te han dicho que puedes encontrarla; has sido fiel a unas creencias, a un comportamiento que otros te han enseñado como el camino cierto que tu debes seguir para conseguir la felicidad. Realmente, ¿has logrado comer el queso? La pregunta clave – cuando se ha recorrido un período importante de la vida- es esta: ¿He encontrado la felicidad? Si llegas a la conclusión de que no eres feliz, no creas que todo está perdido;  pero sí nos importa mucho descubrir el porqué de nuestra tristeza.

1 comentario:

  1. Enhorabuena por tu blog. Espero seguir leyéndote, sea cual sea tu motivación.

    Un saludo!

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