domingo, 25 de diciembre de 2011

Sólo Semillas


En una lejana ciudad de Oriente, un turista que vagaba sin rumbo entre los comercios abarrotados de mercancías exóticas encontró una tienda con un rótulo extraño en el frontispicio de la puerta: << Tienda de la felicidad>>. El curioso turista sintió una leve conmoción en todo su cuerpo. <<¿Que es esto?>>, se preguntó extrañado. Desenfundó su máquina fotográfica y se decidió a entrar en aquel comercio. Todo era extraño para él; detrás de los mostradores aparecían unos ángeles esperando que alguien se acercara a ellos demandando sus servicios. Un poco asustado se dirigió a uno de ellos y le preguntó con la voz entrecortada por el miedo: << ¿Qué es lo que venden ustedes aquí? >>. << Aquí, señor se vende todo cuento pueda estar relacionado con la felicidad de la persona>>. No esperaba aquella respuesta. Él iba buscando modelos nuevos de ordenadores, algún vestido de seda para su señora…, y se encontraba con lo que no había pensado. <<Ah –dijo un tanto ansioso-, quiero comprar una tonelada de amor entre los hombres, el fin de todas las guerras, un bidón de comprensión entre los esposos y entre las familias de todos los pueblos…>>. Parecía que nunca terminara su pedido. El ángel le interrumpió moviendo suavemente sus manos y le dijo: <<Perdone usted, señor; quizás no me he explicado bien. Aquí no vendemos “frutos” de la felicidad; sólo vendemos “semillas”; pero, si sabe usted sembrarlas y cultivarlas acertadamente, muy pronto obtendrás momentos intensos de felicidad>>

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